Redes sociales: el prólogo del fraude financiero

Redes sociales: el prólogo del fraude financiero

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Redes sociales: el prólogo del fraude financiero

Las redes sociales se han convertido hoy en día en una fuente constante de información personal de cada uno de sus usuarios. A través de fotos, vídeos, comentarios o interacciones creamos nuestra huella digital: quiénes somos, qué hacemos en nuestro día a día, cuáles son nuestros intereses o quiénes son las personas que nos rodean.

Aunque pueda parecer información que no es de relevancia, los ciberdelincuentes pueden llevar a cabo ataques aún más sofisticados con ella, lo cual les permite acceder a tus cuentas de forma más sencilla. El riesgo no está solo en lo que se publica, sino en la combinación de datos que, juntos, permiten construir un ataque convincente.

 

¿Qué información financiera pueden obtener sin que te des cuenta?

Muchas veces no es necesario publicar explícitamente datos bancarios para que los ciberdelincuentes puedan llevar a cabo sus ataques. Esto es debido a que tu actividad digital puede revelar, de forma indirecta, mucha más información de la que cualquiera puede imaginar.

A continuación, mostramos algunos de los datos que pueden revelar información financiera o facilitar ataques de forma indirecta:

  • Datos personales: datos como el nombre completo, el lugar de trabajo, el cargo o información familiar pueden ayudar a los ciberdelincuentes a suplantar la identidad, entre otras cosas, para autorizar transacciones bancarias.
  • Hábitos de consumo, viajes o compras: publicaciones sobre intereses personales ayudan a los ciberdelincuentes a identificar momentos de distracción para lanzar los ataques o capacidad económica del usuario.
  • Relaciones personales: establecer conexiones entre las personas del entorno del usuario va a facilitar a los atacantes apoyarse en estas para dar credibilidad a los ataques.

 

Para protegerse de la personalización de los ataques y la suplantación de identidad a través de redes sociales no se necesitan amplios conocimientos técnicos, sino adoptar una serie de hábitos digitales en el uso de redes sociales o fuentes abiertas:

  1. Limitar la información pública: cuanta menos información esté disponible de forma pública, más difícil lo tendrán los ciberdelincuentes para personalizar ataques o suplantar la identidad.
  2. Desconfiar de ofertas en redes sociales: cualquier oferta de negocios, trabajo o beneficios económicos encontrada en redes sociales suele estar diseñada para generar confianza rápidamente y derivar en un pago fraudulento.
  3. Evitar realizar pagos fuera de los canales oficiales: realizar cualquier pago fuera de los canales oficiales elimina las protecciones existentes y aumenta el riesgo de fraude.
  4. Contrastar la información con fuentes oficiales: antes de tomar cualquier decisión financiera encontrada en redes sociales, contrastar en otras fuentes oficiales la reputación del vendedor.
  5. No aceptar solicitudes de amistad desconocidas: muchos ciberdelincuentes generan perfiles falsos para interactuar con sus víctimas. No aceptes solicitudes provenientes de cuentas desconocidas ni mantengas conversaciones privadas.

Recuerda: Mantener tu información en privado, también en redes sociales, te puede ayudar a prevenir ciberataques.


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