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«Hay un excesivo ensalzamiento de la maldad, te hace parecer más inteligente»

«Hay un excesivo ensalzamiento de la maldad, te hace parecer más inteligente»

Txani Rodríguez, escritora

Charlamos con la escritora y periodista Txani Rodríguez (Laudio, 1977) un miércoles de octubre, nada más conocer la noticia de su Premio Euskadi de Literatura por su novela Los últimos románticos. Nos reunimos en las oficinas de LABORAL Kutxa, en la Gran Vía de Bilbao y conversamos de amabilidad, de periodismo, y de literatura, su pasión, su afición y su oficio. En caso, claro, de que sea un oficio. 

La protagonista de Los últimos románticos, Irune, trabaja en una fábrica de papel que no trata particularmente bien a sus empleados, soporta el acoso de un vecino violento que maltrata a una madre anciana ante la pasividad del resto de vecinos y, de vez en cuando, llama a Renfe para consultar horarios de trenes solo para escuchar la voz amable del chico que atiende el teléfono. Su historia arranca cuando se descubre un bulto en el pecho, que dispara todos sus miedos y la obliga a salir de la anestesia en la que vive. El comienzo de esta novela, nos dice Txani Rodriguez, es un poco el comienzo de su vida. 

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TXANI RODRÍGUEZ. El proceso para mí siempre es, la mayoría de los días es, medio frustrante. Incómodo. Sufro más que disfruto. Aunque es verdad que las vetas de disfrute son como una especie también de droga que te anima a seguir. Acabé satisfecha, pero también tenía la sensación extraña de no saber lo que había hecho. Yo sabía que era un libro especial. Pero ese calificativo se podía escorar hacia un lado o hacia otro. Ser un libro, una ocurrencia, digamos, ¿no? O ser algo mejor. 

 

IRATI JIMÉNEZ (LABORAL Kutxa). En marzo de 2020, cuando los ejemplares recién impresos de su novela esperaban en cajas de cartón a que acabara el confinamiento, esta escritora alavesa con más de dos décadas de experiencia y de excelencia en el periodismo cultural, no se imaginaba cuántas alegrías iban a vivir juntas ella e Irune, la protagonista de Los últimos románticos, una novela con la que ha conseguido el reconocimiento a una carrera literaria que empezó a comienzos de este siglo, y que quiso dedicar a su pareja y a todas las personas amables. 

 

TXANI. Le escuché a Luis Landero decir que él no pensaba que la escritura fuese un oficio, así como ser zapatero o ser frutero o cualquier cosa, o bueno, otras muchas profesiones, informático, quizá, estoy hablando ahora sin saber, es un oficio porque hay unos parámetros en la profesión que se van a reproducir una y otra vez. Los escritores, cuando acabamos una novela y empezamos otra, no sabemos si vamos a ser capaces de ejecutar la siguiente, de llevarla a término. Entonces teniendo en cuenta que somos parte de un oficio que ni siquiera es un oficio pues la incertidumbre yo creo que es acuciante. A eso hay que sumarle lo que tú decías. qué es un sacrificio. Hay que sumarle tiempo, sacar tiempo de… lo más fácil un sábado por la mañana es salir por ahí, además a mí me encanta salir, pues a tomar algo, o a estar con amigas o amigos, pero tienes que entrar en una disciplina un poquito férrea para poder sacar las cosas adelante, no para sacarlas, para intentar sacarlas, Porque luego está este asunto que comentaba del oficio, qué es como arena que se escurre entre los dedos, que en realidad no existe. 

 

IRATI (LK). Es verdad que hay que respetar las horas porque no sé quién decía que lo más fácil del mundo es no escribir. 

 

TXANI. Eso Uriarte en los Diarios tiene un aforismo muy breve que me encanta, “con lo fácil que es no escribir una mala novela”. 

 

IRATI. Realmente lo fácil es no escribir, no sé si no escribir una mala novela… ahora tendría que pensarlo un poco, realmente. 

 

TXANI. También… no haces nada, y ya está. 

 

IRATI (LK). ¡También! No hay nada tan fácil como no hacer nada. Y es irreprochable. No se puede hacer nada mal si no haces nada. 

 

TXANI. Ese es el comienzo casi de mi vida porque la relación con el cuerpo… no sé, el cuerpo te da señales, yo me fijo poco en mi cuerpo y cuando me fijo igual es porque he tenido ya algún pequeño sustillo y si no, paso bastante de él y me parece un error. Pero no, el comienzo, o sea, la idea matriz fue que mi novio, Juan, trabajó durante una temporada en una fábrica de papel que hay en Artziniega. Entonces de vez en cuando venía con lotes que les daban a los empleados de productos que hacían en la fábrica y en concreto eran unos rollos de papel higiénico industrial y papel de servilletas. Y lo que hacían en la fábrica era eso, servilletas para un gran cadena de comida rápida, luego, papel industrial para gasolineras, y las sábanas que cubren las camillas de los hospitales, que parecen sábanas pero en realidad también es celulosa es papel. Se dedicaban a eso. Y a mí me parecía que ahí había un triángulo de la insatisfacción humana, como de un error que estábamos cometiendo, como tres vórtices de un triángulo que nos llevaba, pues, posiblemente al hospital. Y me puso muy nerviosa. Esto qué pasa aquí, me molesta esta idea. Y ya de ahí pensé que podía escribir de alguien que trabaja en una fábrica así, que fuera una mujer. 

 

IRATI (LK).  Un planteamiento claro, poderoso, significativo; ejecutado de manera impecable, muy bien construído, emocionante, divertido, con una protagonista que nos parece conocer de siempre y a la que acompañamos mientras va dándose luz a sí misma durante unos días que pudiendo ser corrientes acaban siendo transformativos, por el poder de sus convicciones y de sus decisiones. Todo eso es Los últimos románticos es una novela breve en la que caben muchas cosas y desde la que se ve mucho del mundo en el que vivimos.  

 

TXANI. Y con la pandemia se vio que teníamos o arrastrábamos una serie de carencias en la sociedad y que íbamos arrastrando también cambios que a lo mejor no se habían enunciado. Uno, claramente, el de la soledad de las personas mayores que, desgraciadamente, vamos, ha quedado más que manifiesto, y de hecho, no ha quedado tan de manifiesto como debiera, una pérdida del sentido de la comunidad, en un sentido amplio pero incluso en un sentido pequeño como la comunidad de los bloques de vecinos. Yo he crecido ahí y tengo un recuerdo muy cálido de las vecinas y los vecinos. Los niños nos juntábamos y si tenían que hacer algo nos dejaban en casa del vecino, no sé. Eso hoy en día no se da. En el confinamiento de hecho hemos aprendido el nombre de los demás. Y luego de la conciencia obrera y del cambio lo que supone la industria, antes una persona entraba a trabajar y la relación con la fábrica era casi familiar, incluso con su puesto de trabajo y sus compañeros, eso hace tiempo que ya se desmanteló. Me gusta mucho además usar la palabra se desmanteló porque creo que ha sido así y todo confluía. Y ya pasó antes de la pandemia, pero luego se puso más de manifiesto. Pero creo que todo se engarzaba porque todo es la misma bola de lana. Es la misma madeja. 

 

IRATI (LK). La historia ficticia que cuenta Txani Rodriguez en su última novela, tras ​​Lo que será de nosotros, Agosto y Si quieres, puedes quedarte aquí, se alimenta vampíricamente de la infancia de su autora, que vivió de cerca la lucha de los trabajadores del acero de Llodio, como su padre, que recibieron el apoyo social un pueblo que se volcó con ellos. En Los últimos románticos se recuerda con nostalgia un tiempo de solidaridad que se da por pérdido, aunque la realidad haya demostrado que quizá no del todo. 

 

TXANI Bueno, felizmente me ha quitado la razón lo de Tubacex. Porque en mi novela el panorama era mucho más desolador. Los trabajadores no encontraban apoyo y con la huelga larguísima de Tubacex, ha sido mucho más luminosa que lo que se planteaba en Los últimos románticos porque todo el pueblo se ha volcado, se han volcado otros trabajadores que quizá hubieran echado en falta más apoyo, quizá, eh, por parte de los trabajadores de Tubacex. 

 

IRATI (LK). Porque tú recordabas, eres de Llodio, y recordabas los tiempos de Aceros de Llodio y retratas muy bien lo que es sentirse arropado por una comunidad ante un problema así. 

 

TXANI. Sí. Ahora con Tubacex ha sido parecido pero no igual que con Aceros de Llodio, que era todo el pueblo desde la educación a la hostelería, todas las formas de negocios privados que te puedas imaginar, todo estaba muy volcado con los trabajadores. 

 

IRATI (LK). Empleo precarizado, desmantelamiento del tejido industrial, formas de producción deshumanas que afectan negativamente a las personas y al entorno, una sociedad atomizada que descuida a las personas mayores. Ante esa realidad social y laboral, Los últimos románticos afirma el valor que tienen las palabras y los gestos amables, el buen trato, la humanidad. Una decisión deliberada de su autora que, antes de ponerse a escribir, llevaba tiempo preocupada con la estimación social de la maldad.

 

TXANI. O sea, creo que la maldad te hacía parecer más inteligente. Por ejemplo, un crítico literario muy, muy agresivo es el que siempre se iba a llevar el respeto, ¿no? Los galones del buen criterio, digo, literatura, cine, pero es que incluso en la vida diaria. Hay gente que se arrogan una especie de capacidad para juzgar con mucha virulencia que anula a otra gente que esté alrededor que es más pacífica y se iba como ‘engorilando’ y va ascendiendo una forma de ver el mundo que está basada en esta grosería constante. Entonces, ya ha pasado algún tiempo. Yo creo que la novela la empecé a escribir en 2019, pensaba mucho en aquella época, bueno, y lo sigo pensando que las personas buenas o no agresivas tienen el mismo criterio que las que no lo sean y que el respeto se lo merecen igual y que también seríamos capaces de faltar al respeto y de ser esos otros tan respetados pero no lo hacemos porque tenemos otro orden de valores pero sí, ahí no era gratuito. Pienso que no hay que endiosar la mala baba, al contrario, hay que endiosar la crítica negativa pero con argumentación, como siempre se ha hecho, con calma. 

 

IRATI (LK). En LABORAL Kutxa decimos que hay otra manera de hacer las cosas, más cooperativa, y humana. Lo mismo valdría, como dice nuestra invitada, para la crítica que, al contrario de lo que hemos aprendido a pensar, no consiste en decir algo negativo sino algo bien pensado y razonado. Pero ni es mejor la crítica por ser negativa ni es mejor el crítico por ser cruel, aunque sea eso, a menudo, lo que buscamos, lo que favorecen los medios, lo que prospera: agresividad, ensañamiento, ferocidad.

 

TXANI. Hombre, claro. La polémica a golpe de titular. Ahora con los periódicos digitales esto se ha exacerbado. Está claro que necesitan titulares muy llamativos. Con lo cual casi vacían de contenido su argumento para que luego sea coherente con el titular que te van lanzar. Esto es muy pernicioso. La crítica literaria, como nos lo enseñaron en la ‘uni’, Irati, seguro que te acuerdas, decían en rigor, académico tenía que ser, si era una buena crítica tenía que tener algo negativo, un poquito, y si era muy negativa, también había que introducir, realzar algún aspecto positivo porque es muy difícil que algo sea al 100% bueno o al 100% malo. 

 

IRATI (LK). Qué es lo que está bien hecho, qué es lo que no está tan bien hecho. 

 

TXANI. Hoy en día, pues, eso se maneja de otra manera, lo de la crítica literaria. Tampoco somos tan vendidos como… es que últimamente, hay algún ruido con la crítica literaria y lo que me da más rabia, el periodismo cultural en general pues que no comparto. 

 

IRATI (LK). Y de periodismo cultural sabe un rato. Además de haber escrito relatos, cuatro novelas, literatura infantil y guiones para comics, Txani Rodriguez ha colaborado en numerosísimos suplementos culturales y revistas, hemos leído sus entrevistas y reportajes en El Correo y la hemos escuchado, entre otras emisoras, en Radio Euskadi, aportando su oficio y su conocimiento de la literatura en programas como Pompas de Papel. En el periodismo, como en la literatura, también defiende que la profesionalidad y el rigor vayan de la mano de la amabilidad, del buen trato. 

 

TXANI. Acorralar… como soy ahora escritora y las escritoras… acorralar a un escritor o una escritora para que te diga algo, cuando a veces ni siquiera él sabe o ella lo que ha querido decir. En realidad escribir y hablar, comunicar de manera escrita y hablar no tiene nada que ver, entonces acorralarlo ahí es un nefasto ejercicio de periodismo. Creo que el origen serían las tertulias que se iniciaron a principios de años 2000, 2005… también en la radio, especialmente en la tele, que es lo que más incidencia tiene y más contamina, que era todo como a golpe de ocurrencia, de agravio, de titular pero totalmente vacío y ahí hay una cosa que ha generado el periodismo, el paraperiodismo, yo creo que se puede hablar ya como de parafarmacia de paraperiodismo…

 

IRATI (LK). Me gusta. 

 

TXANI. Sí, porque eso en realidad no responde al periodismo. Y el periodismo para hacer una buena entrevista. Está claro que hay que hablar un rato con el entrevistado o entrevistada. No someterle tampoco a una situación en la que desconfíe, sino, ¿qué te va a contar? Y si es gente que se dedica a ganarse la vida en ir de polémica a polémica pues bien. Pero hay personas que igual sus intereses no están ahí. Entonces la labor de un periodista haciendo una entrevista, de recorrido, onda, yo creo que siempre va a ser necesaria y, además, difícilmente sustituible por toda esta histeria y esta cosa tan subrayada de la televisión, que además cada vez es peor, porque hablaba de 2000 pero en los 2000 todavía no había tanta prisa por la realización, pero ahora va todo muy rápido. Ahora te hacen una pregunta y aunque estés respondiendo estrictamente a lo que ellos querían, en el momento que das el titular y te alargas un poco tampoco interesa. Tiene que ser todo continuamente interrumpido. No hay una forma de elaborar un pensamiento mínimamente coherente ni por supuesto de trasladarlo a quienes nos estén mirando. Entonces será estimulante, pero estimulante como una gimnasia visual pero no intelectual. 

 

IRATI (LK). Y todo esto, ¿responde al signo acelerado de los tiempos, como dicen los medios, que aseguran que prestamos poca atención y reclamamos estímulos breves y constantes, o son los medios los que van acelerados y nos aceleran? 

 

TXANI. Es verdad que ahora se está diciendo mucho que no somos capaces de mantener la atención como antes. Pero ha pasado tan poco tiempo que me cuesta creer que eso ya sea un método y sea algo científico porque sería también algo neurológico. O es que le interesa a la industria. 

 

IRATI (LK). Parece una frase que podría ser verdad pero que quizá no está demostrada, ¿no? 

 

TXANI. Claro y… desde luego, si ya lo dan por hecho no va a haber manera de que escuchemos cosas de más largo aliento. El otro día escuché a una chica, era de algún festival de series o algo. Que las series que hacen ahora duran como cuatro o cinco minutos, porque respondían a la demanda del público actual y más joven porque tampoco se concentraban para más, y es como, “¡pero bueno!”, si ya lo hacemos así…

 

IRATI (LK). O sea, que habría que preguntarse, como tantas veces, ¿qué fue antes, el huevo, que no presta atención, o la gallina que no le atiende bien? ¿Nosotros que no nos concentramos o los medios, que nos desconcentran?

 

TXANI. A mí me han confesado algunos amigos, ya no digo jóvenes, tan jóvenes, de mi edad, yo tengo 44 años que sí tienen problemas de concentración ahora, porque estamos muy acostumbrados a consumir estímulos directos, titulares, vídeos cortos, singles, todo como cortocplacista, de estímulo muy directo y rápido. Creo que sí está sucediendo. Pero, ¿por qué sucede? A lo mejor había que haberle dado un poco más de cancha, además viniendo de la circunstancia de la que venimos, a otro tipo de formato, no ya directamente ir de perdedor y dar… yo tengo un gato… y si le doy al gato tres latitas de pienso húmedo al día se las come las tres, seguro. Si solo le doy una, pues a lo mejor no es tan fácil comer bolitas, pero se las comerá. Y volverá a pensar que las bolitas no están mal. 

 

IRATI (LK). Nuestra conversación tuvo lugar horas después de que se anunciara el Premio Euskadi de Narrativa para Los últimos románticos y aunque nos ofrecimos a retrasarla, le agradecemos muchísimo que no lo hiciera, a pesar de tener un día tan complicado, porque pudimos felicitarla en persona y sumarnos a la alegría que ha generado su premio en su entorno y entre sus compañeros, tanto del ámbito de la literatura como del periodismo, dos oficios que más que alimentarse mutuamente, nos dice que han ido en paralelo a lo largo de su carrera.

 

TXANI. Yo creo que la narrativa y   el periodismo son dos cosas distintas, pero sí que es verdad que yo tengo el pie en las dos y, como comentaba antes, a lo largo del día de hoy, y en la misma rueda de prensa, estoy, bueno, me he enfrascado en recordar el gran trabajo que hacen los periodistas culturales, es más, que hacemos los periodistas culturales porque no sé, estoy muy cansada de que todo se eche por tierra, la labor de los periodistas, más o menos amables, me da igual pero creo que hay que reivindicarlo, pero con Pompas, como la sintonía, es total, sí que lo siento también como parte de ellos porque tengo la certeza de que ellos se están alegrando mucho por mí hoy.

 

IRATI (LK). Mucho. 

 

TXANI. Y por amor a los libros. Al final yo soy una escritora muy literaria. 

 

IRATI (LK). Una escritora muy literaria que ha escrito un ejercicio literario impecable: una novela ágil, divertida, emocionante, con llamaradas de belleza, que arranca con un chasquido eléctrico y termina lanzándonos a la vida y que, tal y como anuncia desde título, no reniega del romanticismo, un movimiento esencial en la historia de la literatura que suele despreciarse sin demasiado empacho mezclando sus mejores y sus peores partes. 

 

TXANI. Mezclando estas dos formas de entender el romanticismo, que es lo que voy a hacer ahora, pero sí relacionado con el menosprecio a la emotividad o a la emoción habría entonces que deshechar para la literatura novelas como Rojo y negro, como Madame Bovary, Anna Karenina, Cumbres borrascosas, toda la obra de Jane Austen, Edith Warton una gran parte, o sea, muchísima obra literaria que nadie duda ahora que son obras maestras. Además, escritas por hombres y mujeres. Imagínate que alguien publicase ahora, es verdad que no tiene sentido porque el romanticismo es previo y el naturalismo también es más propio del XIX que ya se han superado como la minuciosidad en las descripciones, el contarlo todo, ¿eh? Pero hoy en día La Regenta… ¿quién planta un manuscrito como La regenta en una editorial? Pues sería seguramente echado para atrás cuando es una obra que es canon, que va a superar el tiempo y las dictaduras del tiempo y los parámetros anecdóticos para valorar obras que tengamos. Puntualmente, en un momento.

 

IRATI (LK). Si Madame Bovary se publicara nos parecería novedosísima en el retrato de una mujer, a lo mejor. 

 

TXANI. Y claro, y voy a extender un poco más la respuesta porque me apetece. Lo de las mujeres. Javier Marías publicó hace unos años Los enamoramientos. Javier Marías para mí es un gran escritor y además le debemos cosas como que los lectores en castellano accediéramos a la obra de Thomas Bernhard que, para mí, ya solo por eso merece un grandísimo respeto, aparte de por su obra. Pero Los enamoramientos es una obra que, si la hubiese escrito una mujer, habría sido tildada de muchísimas cosas. Pero como era Javier Marías…

 

 

IRATI (LK). Que se lea, que se valore, que se reconozca, que se premie, a un libro le pueden pasar muchas cosas felices, también que lo lleven al cine, como le ha pasado a Los últimos románticos. La novela de Txani Rodríguez llegará al cine de la mano de otro alavés, el director David Pérez Sañudo, que hace tres años consiguió tres Goyas con Ane.

 

TXANI. Sí, con David Pérez Sañudo y la guionista Marina Parés, que siempre me gusta mucho citarla, que fue la guionista de Ane y que, además, ganó el Goya al Mejor Guión Adaptado y que creo que es formidable.

 

IRATI (LK). Contenta, me imagino, de la gente, bueno, contenta, me imagino de que se lleve al cine. Me parece muy bonito y con esta gente.

 

TXANI. La novela, tú la has leído, no es la típica novela que dices, la llevo a la editorial, va a ser un pelotazo y, además, me la van a llevar al cine. No porque Irune casi no habla con nadie. Tengo yo mucha curiosidad. 

 

IRATI (LK). Yo creo que está escrita de un modo muy visual, que el ejercicio telepático y en ese sentido es fácil verlo en imágenes, pero eso no sé cómo se traslada al cine porque, como de cine no tengo ni idea, hasta aquí puedo leer. 

 

TXANI. Veo que entiendes… vamos, yo nunca habría pensado que esta novela fuese a recabar el interés de nadie para llevarla al cine. Me siento totalmente halagada. Alguna vez que hemos tenido una reunión, para mí ver a la gente de La Claqueta, Olmo Figueredo, Gonzalez de Quevedo, que también es director, que ha hecho cosas muy chulas, por ejemplo, El estado contra Pablo Ibar, es productor pero eso lo ha dirigido él, Irusoin y La claqueta son los de La trinchera infinita, Ane. Entonces yo veo a toda esa gente reunida, han sido por zoom tengo que decir…

 

IRATI (LK). Pensando en tu historia.

 

TXANI. Eso es. Detalles. “¿Tú qué crees que Irune, y la música?” Hay cosas que ni siquiera están en el libro, que me preguntan y me siento muy halagada de, no sé, de que toda esta gente esté prestando atención a esta historia que escribí yo en mi casa de Llodio. 

 

IRATI (LK). Que un día verás en la pantalla del cine. La verdad que es precioso.

 

TXANI. Espero que sí. 

 

IRATI (LK). Hasta entonces, solo queda agradecerle a Txani Rodriguez que haya sido tan amable y que haya escrito una novela a favor de la amabilidad, un poderoso relato que nos invita a cooperar en lugar de resignarnos, a cuidarnos en lugar de atacarnos y que se resuelve de manera brillante con un final francamente memorable, que nos lanza eufóricamente a las posibilidades futuras y nos recuerda que cada persona que mantiene viva su propia humanidad mantiene vivas las esperanzas de toda la humanidad. 

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